 Es el hogar el centro del cual parte el festejo, pues es en su intimidad en donde armamos los altares en honor de nuestros seres queridos ya idos, independientemente de la religión que profesemos. Toda población mexicana celebra de mil maneras a sus muertos en los primeros días de noviembre. Algunos dicen que la fuerte herencia azteca es responsable del arraigamiento de los altares llenos de espléndidas ofrendas, que llega hasta nuestros días con una fuerza sorprendente.
Parte central de la celebración es el pan de muerto. Pongamos o no altar, no hay persona que se resista a su delicioso olor y sabor. Y hay quien se luce preparándolo en casa, lo que pone un agregado de cariño en la mesa de estos días. La panadería mexicana se viste de luces con el pan de muerto, que no es el mismo en todas las regiones, sobre todo en el decorado. Aunque todos los panes mantienen la redondez en referencia exacta a la circularidad del ciclo vital -el yin y el yang dirían los chinos-, el modo de acomodar el esqueleto es distinto. Así, la gorda calaverita y los huesitos pueden ir resaltados (centro del país), o bien dibujados en la superficie, con una mezcla de azúcar y harina. En algunos lugares incluso se le ponen encima diversas figuritas de animales y se le escriben dedicatorias y frases bromistas sobre la muerte. No es complicado hacer pan de muerto. ¿Nunca lo has hecho y te gustaría intentarlo? La Cámara Nacional de la Industria del Pan tiene una estupenda receta que te pasamos aquí mismo: Ingredientes: * 1 kg. de harina de trigo * 12 gramos de sal * 20 gramos de azúcar * 150 gramos de margarina * 150 gramos de mantequilla o manteca * 10 huevos * 100 mililitros de leche * 30 gramos de levadura * Saborizante de azahar, canela o vainilla Procedimiento: Mezcla todos los ingredientes con batidora en un molde, hasta obtener una masa a punto de malla. Deja reposar durante una hora a temperatura ambiente, para que la levadura se active. Luego, refrigérala durante un día. Lo siguiente es dividir la masa en las porciones que desees. Coloca las bolas de masa en una charola previamente engrasada con mantequilla o manteca. La decoración es muy fácil; una bolita será la calavera, al centro; los huesitos que irradia puedes formarlos con tiras de masa. Deja todo listo y durante 90 minutos olvídate de la charola, pues ese tiempo es indispensable para que la masa fermente. Mientras, calienta tu horno a 180 grados. Pasados los 90 minutos, mete tu charola al horno y déjala dentro por un lapso de 25 minutos. Al final puedes espolvorearle encima un poco de azúcar ¡y ya está! Tu hogar adquirirá ese delicioso olor a pan que tanto invita a pasarla bien en compañía de quienes más quieres. |