En la actualidad, son muchos los impactos a los cuales nos vemos sometidos, y sus consecuencias emocionales son, en gran medida, las causas para que muchas personas busquen huir de la realidad hacia un espacio distorsionado, aquel creado por las drogas y las actividades compulsivas como refugio. Si bien es real que el consumo de drogas, alcohol y demás estupefacientes ha aumentado de manera considerable en los últimos tiempos, ya no son éstos los únicos recursos utilizados por el hombre para afrontar su realidad.
Ante una sociedad cada vez más individualista y con una mayor desintegración familiar, el desvanecimiento de los valores éticos y morales es ya una realidad. Asimismo, la disminución de deseos y expectativas de desarrollo tanto a nivel educativo como laboral, la sensación de vacío y depresión (que para algunos llega a la desesperanza), situaciones en donde se incrementan los niveles de excesos (riqueza/pobreza) y las discrepancias, se hacen cada vez más evidentes. Cada vez son más los grupos que quedan afectados y excluidos, por lo que la enfermedad adictiva se manifiesta en cifras alarmantes.
En México, la recuperación de esta enfermedad ha recaído sobre los grupos de Alcohólicos Anónimos, Narcóticos Anónimos, Drogadictos Anónimos, Comedores Compulsivos, Anoréxicos y Bulímicos, Jugadores Compulsivos, etc.; lugares en los cuales los enfermos tienen la posibilidad de compartir sus experiencias sobre la enfermedad adictiva (quienes mejor la conocen son los que la sufren); siendo ésta la mejor alternativa para llevar el control, a través de la expresión (el uso del lenguaje como una manera de simbolizar sus emociones), para la recuperación y el entendimiento de la desesperación que enloquece a tantos adictos. Aún así, esto no resulta suficiente para atacar dicha enfermedad, detrás de cada adicto hay una historia de carencias emocionales y afectivas que resolver.
¿Cómo es un Adicto?
En general, las personas propensas a desarrollar la enfermedad adictiva desde muy temprano, se distinguen de los demás porque muestran una inclinación más pronunciada hacia la droga en cuestión, o al acto que después se convertirá en “un acto compulsivo”. Quien desarrolla la adicción en una primera etapa lo hará ocasionalmente, hasta que posteriormente lo vuelve a repetir cada vez con más frecuencia hasta que se vuelve incontrolable.
Tal es el ejemplo de las personas que desarrollan una adicción a la comida y que ven como origen de la misma el manejo desordenado de sus alimentos desde tiempo atrás, ya sea por exceso o por privación, según se tratara de posible bulimia, anorexia u obesidad. Igualmente, aquellas personas que en un futuro podrían contraer una adicción a los juegos de azar, también localizan en su pasado una especial inclinación a todo tipo de apuestas o bien sentían un extraordinario placer al sentarse frente a una mesa de juego. Como sucede en cualquier tipo de adicción, se traspasa sin darse cuenta la famosa línea invisible que separa la simple afición de la enfermedad adictiva. Lo mismo puede suceder con el sexo, el trabajo, el deporte, el Internet, etc.