Buscadores

20. Noviembre 2008

Índice de autores
Búsqueda general
 
 
 
 
 
 
 








 

 

       

estás en: sexo y amor / sexo / La carretera principal
Página 1 de 2 1 2 sig>

Artículos relacionados

Califica

¿Recomiendas este artículo a otr@s lector@s?

1 = Ni pensarlo
5= Claro que sí

La carretera principal

Luis Buero enviar mensaje al autor

Juramos no decir jamás las frases que nos sermonearon nuestros mayores, y que tanto nos molestaban. Pero siempre llega el día en el que brotan de nuestros labios como porotos de la chaucha.

Y no solo las consabidas interpelaciones a nuestros hijos (¿dónde vas?, ¿con quién?, ¿cuándo te vas a cortar el pelo o afeitarte?, ¿ésa carrera vas a estudiar?), si no que, también se nos escapan los refranes paternos (más vale tarde que nunca, al que madruga Dios lo ayuda, “no news, good news”,… etc.). Y por si fuera poco, si hay algo que denota que se nos adelantó el viejazo, es cuando empezamos a opinar que la juventud de ahora está perdida, y que en nuestro tiempo esto no pasaba.

En síntesis, trabajamos duro para no repetir los mismos errores que nuestros progenitores, obviamente reemplazándolos por otro tipo de equivocaciones personales, más originales.

¿Qué nos pasó?. ¿ Por qué no pudimos borrar el archivo completo como si la mente fuera el disco rígido de la computadora?

Porque es imposible, y tampoco sé si es bueno.

Pero vayamos al principio.

Cuando nacemos somos apenas un objeto de deseo que asume el rol de utopía de completitud de una mujer. Pero hay algo que ha operado aún antes que fuéramos concebidos. El Lenguaje, sí, ese mar de palabras que inunda la cultura, y que aún cuando el óvulo y el espermatozoide que nos engendraron no se frecuentaban, igual ya sus dueños nos habían soñado, y designado un nombre, y hasta una posible profesión.

Nacemos, no sin angustia, y se nos vienen encima todos esos significantes a través de ese Gran Otro que los porta y que es mamá. Mamá nos ama y alimenta, y nos presenta el mundo, y de paso a nosotros mismos. Sí, porque no tenemos idea de qué corno somos, y cuando nos miramos en el espejo y vemos ese cuerpo extraño, giramos la cabeza hacia ella quien asiente y nos dice: “ése eres tú”.

Página 1 de 2 1 2 sig>
Nombre
Opinión
 
















 

Activ@Mente