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Pornografía y pareja
Términos como erotismo, sexualidad y pornografía suelen confundirse, lo cual es un grave error, porque cada uno tiene su propia significación y sólo tienen en común que el sexo está presente.
El erotismo pertenece al amor, sin que la genitalidad aparezca por ningún lado. Podemos amar a plenitud a nuestros seres queridos, pero especialmente a la pareja con quien tenemos un vínculo que va más allá de lo sexual porque nos entrelazan afectos, complicidades y compartir muchas cosas de la vida. En cambio, la manifestación sexual -conocida como sexualidad- tiene su expresión más acabada en la relación sexual (cópula), en la que está presente la genitalidad. En la relación sexual dos personas tienen una satisfacción mutua y de intercambio mediante una serie de afectos, caricias y estímulos placenteros. La sexualidad se puede vivir de manera parcial, es decir, con una caricia, un beso, o de manera total a través de la cópula, con o sin orgasmo. La pornografía consiste esencialmente en la presentación de materiales de diverso tipo (literario, fílmico, fotográfico, artístico o de otro tipo), que incitan a la sexualidad. La pornografía es -o pretende ser- un elemento de excitación sexual, pero muchas veces llega a sustituir la relación sexual y desvía la atención de las personas que sólo se dedican a disfrutar el material mismo. Hay un intenso debate en torno a la pregunta: ¿esto es o no perversión sexual? Mientras se ponen de acuerdo quienes discuten, el avance de la pornografía como un producto a vender es más que impresionante. Hoy día en la propia Internet, los sex-sitios o los porno-sitios han crecido de manera alarmante.
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